Berlín.



Eres las calles oscuras de Berlín
mis calles, que ahora me van contigo, por dentro
y yo no quiero que enciendan las farolas
y yo no quiero que te acabes


Y tengo dos, tres, quince voces
algunas me dan miedo
algunas me dan miedo que te den miedo a ti
miedo a perderte
aún peor: miedo a la pérdida inocua y sutil

y yo me quedo con una de todas ellas
me quedo con ella que es la que me dice que me quede
me quiero quedar y me quiero quedar conmigo

Quizás todo es para decirte que

no me voy,
que he pensado y que estoy aquí
que estoy en esto

que transitar es un verbo conocido y
que he pensado y que he decidido que me lo puedo permitir

que a ratos disfruto y a ratos aprendo
entre tus besos y también echándoles de menos

que no quiero encender las farolas
ni soltarte la mano
que quiero recorrer la vida que me corre entre tus piernas y que caminemos
porque en realidad no importan tantas cosas
y lo que importa, en realidad me importa tanto...

lo que importa, en realidad me importa tanto

que lo he pensado y he decidido
que aquí y ahora
yo me quedo
contigo
a descubrir qué se encuentra detrás
de todo este miedo que ya no compro
y que ya no vendo.



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