Amar en cuerpos revueltos.

Oda a lo intenso.

Engánchate a mi vuelo y volvámonos un poco locxs.
Regresemos a la tierra luego y descansemos en un sofá cama.
Ábreme la herida y dame de regalo esa mirada que diga
que toda esta alegría explosiva vale la pena.
Que el miedo también merece la pena.

Pierde el equilibrio que te recojo
rodemos por el tatami.
Contágiame de vértigo.

Déjame ser tu guía, y te llevaré a los sitios donde más me he equivocado.
Honremos los errores.
Bebamos calimocho.
Tira piedras conmigo.
Todas con las que has tropezado.
Hazte presente y contacta, con tu dolor y con tu gozo sin juzgarte.
Hazme presente y mírame lo más humano que te alcance la ceguera esta con la que has venido a mi encuentro.
Idealízame y córtame la cabeza luego.
Juguemos a morir, a nacer, y a poder contárselo a alguien.
Busquemos las palabras que nos expliquen y mandémoslas a la mierda más tarde.

Deja a tu cuerpo que se expanda mientras hable.
Siéntate entre mis muslos.
Siénteme y te juro que nos llevaremos esto para siempre.
Aprendamos a hacerlo lo peor posible
y suspiremos aliviadxs.
Escúchame lo que te digo.
Quiero encontrarme contigo.
Mientras lo quiero ya lo estoy haciendo.

Es tan complicado y tan fácil
descubrirnos sin disfraces.

Eso es
lo real
mente
intenso.

Al final todo
sólo
se trata de eso.

No busques en otra parte.

QUÉDATE.


Atravesando. A través de.


Cuando notes cómo el dolor te abre la piel, quédate. Quédate con el dolor. Es tuyo. No huyas.
No te vayas.
Cuando aparezca tu monstruo, quédate. Dialoga con él. Mírale a la cara.
No te escapes. No te vayas.
Cuando no distingas lo real de los fantasmas, quédate. Ríete de ellos.
No corras. No te vayas.
Cuando todo sea parte de una misma extraña trampa, quédate. Escucha de qué te habla tu miedo.
No mientas. No te vayas.
Cuando te tiemblen las piernas, el diafragma, todo el jodido cuerpo, quédate. Quédate y tiembla. Y grita. Y llora. Pero no te vayas.


...Y si te pierdes, cuenta conmigo. Y si tu hogar se rompe, cuenta conmigo. Y si tu cuerpo no responde,  cuenta conmigo. Y si te persigue la policía, cuenta conmigo. Y si necesitas huir del mundo, un rato, para poder quedarte. Por favor. Te lo pido. Llámame, y cuenta conmigo.

Blanco.





Blanco.
Color blanco.
¿Tú crees que existen los sueños que curan?
¿Creerías en sueños que reparan?
¿Tú que dirías? ¿Creerías en un sueño que puede cerrar algo que te hace sangrar?

Blanco.
El color menos presente en toda la gama cromática de mi vida.
Yo, que soy tan darks.

Esta noche soñé un sueño inmenso, de color blanco. Soñé tan fuerte y tan blanco que el aire que respiro, mis pasos, los sonidos y las calles han cambiado su forma de estar.

Soñé un amor blanco. Una infancia en blanco. Mi familia de sangre y mi familia escogida me acogían.
Yo nos miraba en un espejo y pensaba "todo está bien". Y eso me llevo. Me llevo que todo está bien.
No me cabe en el pecho. Duele de un modo que quiero que así esté. Lo quiero dejar estar.

Estoy en blanco.
Medio sobrecogido.
Camino.
Hablo de ello.
No sé ni cómo estar.

Y ustedes,
¿creen que existen los sueños que curan?
¿Creerían en sueños que reparan?

¿Y tú?
¿Creerías en un sueño que te puede cerrar algo que te hace sangrar?

Mi primera verdadera vez.


La primera vez que yo me masturbé
tenía 29 años.
Fue incómodo reconocer en los ambientes transfeministas
esta cosa que me sucedía.
Miedo a las miradas de compasión, juicio y condescendencia.

"Tu cuerpo es tuyo compañerx".
¿Que mi cuerpo es mío? ¿Cuando ni lo siento?
¿Nuestro cuerpo es nuestro?
¿De veras?

Miedo a mi consciencia de falta de pertenencia a mi propio cuerpo. Miedo dentro de la supuesta liberación sexual que caricaturizamos.
Miedo al "nene, tienes un bloqueo".
Por la edad, por lo que he tardado, podría decirse que esto que digo es triste. Y no. No es así para nada.

No es triste necesitar del tiempo.

Al contrario de lo que siempre imaginé
no me hizo falta estar borrachx
no hizo falta que nadie me ayudara
ni con su presencia ni con sus manos

no había música
no había velas
me lo hice a pelo

no lo pensé
porque no andaba bien
de la cabeza
no sé
qué fuerza o impulso sucedió
sólo sé
que sólo fue así

fue nada y fue todo a la vez
todo fue

todo lo que encontré entre mis piernas
fue impresionante y fue nuevo
sentí
todo, todo lo que acaricié
de pronto fue más mío de lo que nada pudo antes serlo

mi pecho fue mío
mi vientre fue mío
mi cuerpo era sólo uno y se estremecía sin romperse y
era perfecto
mis manos lo reconocían
todo estaba bien
porque todo mi cuerpo existía por dentro
porque mis diez dedos supieron cómo moverse
hacia dónde y para quién

y mi placer fue tan mío
tan intensamente mío
que a todxs a quien se lo traté de contar después
no supe describirlo.

Reí. Gemí. Lloré.

Mis diez dedos limpios y mágicos
supieron
limpiaron
la violación, el abuso
la heterosexualidad asesinada
el no ser nunca
lo bueno ni suficiente
para merecer
mi propia paz
con este cuerpo.

La primera vez que me masturbé
yo tenía 29 años y nada tenía sentido.

Fue ágil y fue mágico.

No me corrí
ni de lejos
y no me hizo falta hacerlo.

No necesité de otro gran final que el de la profunda sensación de casa
a lo largo de la piel
de que algo roto se estaba cosiendo
el gran final fue el orgasmo de la justicia
el de que estoy a punto de encontrar algo necesario para seguir viviendo.

No me lavé en toda la tarde las manos.
Olían a victoria. Olían tan tan bien.

Mi mayor logro fue que
tocándome
he creído
por fin
ver algo
que sea cierto.

Quiero recordar y celebrar tanto como sucedió en ese momento
cada centímetro de mi piel.

Nos merecemos tanto por vivir.

Celebro haber llegado hasta aquí.

No es triste saber que a veces necesitamos tiempo.

* *



A las dos mujeres con cáncer de mi vida. A los dos cánceres que me atravesaron.

Hoy bajaba con suavidad de tus piernas a tus pies. Con respeto y entrega. Y me di cuenta. De que estás viva. Me he dado cuenta de que no te has muerto. Y con ello el puente, de que también mi madre no se ha muerto.

Si estuvieras muerta este día no habría sucedido. Es lo primero que pienso, la primera certeza. Si hubieras muerto, hoy no podría estar tocándote en esta intimidad tan fuerte y necesaria. Si al final estuvieras muerta no podría quererte en paz y sin que me dolieras.
Pero estás viva. Te toco y te quiero.


Subí hacia tu cuello. Sentí mucha alegría y rompí a llorar. Noté que la coraza de frialdad frente a la muerte se agrietaba. Lloré las dos lágrimas justas y contadas: una a mi madre, y otra a ti, aquí y ahora las dos mujeres con cáncer de mi vida.
Me noto tan duro. Tan frío. He tenido que frivolizar tanto para sentir que lo podía controlar. Tengo un animalillo tan frágil y asustado dentro que no quiero que nadie me lo pueda ver ni notar. Nisiquiera yo suelo poder hacerlo. He llegado a creer y a vivir como si yo no me pudiera morir. Frente a la muerte me defendí como inmortal.

Cuánta rabia, cuánto susto y pérdida del control desde lo racional que se me mueven dentro.

Gracias por recordarme con vuestra enfermedad que la muerte existe todo el rato. Que no se va. Que yo voy a morir, que todxs vamos a hacerlo. Que las cosas van muriendo en un tránsito constante. Que mi coraza y mi frivolidad no me van a salvar.

Me dais ganas y luz de poder vivir desde otro lado. Se me cae la máscara. Me dais permiso de desear en esta vida que me quieran por ser quien soy yo y no el personaje que me he/han inventado.

Gracias por ser una tarde de agosto del 2018 y que sigais vivas. Gracias.

C.


Te rompiste enfrente mío .

Me asusté
me afecté
me enfadé
me enternecí
me puse a la tarea

Yo querría otra intimidad distinta.
Me sentí egoísta.

Te rompiste a mi lado.
Me puse a la tarea
y te sostuve.
Me emocioné.
Te quise.

Yo querría compartir
otro amor
de otra manera.

Me llamé egoísta
también te llamé egoísta a ti.

Me dolía verte rota.
Me aliviaba verte auténtica.
Me dolió verme sosteniendo
me pregunté si tú me sostendrías a mí

la respuesta me golpeó el orgullo y el afecto

y me quise ir pero
tú permanecías rota y
yo te quiero
y tengo la vocación metida en esto

Y me quedé. Y tú no estabas.
Ni me mirabas.
Y tú te ibas. Y yo me quería ir también.
Y me quedè.

Me dijiste de risas que cuánto me debías.
Y te quería. Y te odiè.

Y hoy lo recuerdo
y no sé si me debes algo
y no sé si quiero sostener esto
y sé cuidar de todo menos de cuidarme.
Y no sé qué hacer.

Desayunar recuerdos.



Palencia.

Recuerdo aprender a nadar. Mi bici rosa con ruedines derrapando por el pueblo de mi bisabuela. Inflar globos. Coleccionar objetos encantados. Mi peto azul. Dónde está mamá? Recuerdo cortarme el pelo de chico. Recuerdo mis colecciones de cromos. Recuerdo magia. Aprenderme el nombre canto y nido de todos los pájaros de la península. Traer pájaros muertos y vivos a casa y parecerme fascinantes en sus dos variables. Zumo de naranja por las mañanas. Recuerdo mis cassettes. Mamá? Papá? Recuerdo magia. Algo no va bien. Problemas del primer mundo? Las paredes se me vienen encima y mi casa deja de ser un lugar seguro. Mi cuerpo se me rompe. Médicos médicos y más médicos. Años y años. Les odio. Me dan asco sus manos en mi cuerpo, me da asco mi cuerpo entre sus manos. Me tocan sin preguntar. No quiero que nadie me toque nunca más. Desensibilizo todo mi cuerpo. Dejo de sentir. Mamá? Papá? Amenazas. Integro el impulso de muerte. No sé qué me pasa pero todo es culpa mía. Escapar. Devoro libros de política y guerra social. Estoy enfadadx. Quiero escapar. Quiero venganza. Bebo mucho. Sexo compulsivo. Logro escapar. Viva el punk, todo vale. Me cuesta regresar. Regresar es difícil. Regresar deja secuelas. Quiero pensar que algún día algo importante se habrá limpiado. Sigo enfadado. Hoy sé reconocer que mi rabia es dolor y miedo. Tomo decisiones fuertes. Vuelvo a sentir mi cuerpo. Deseo, y deseo que me toquen. Deseo mi cuerpo y deseo mi vida. Me divorcio de la muerte con separación de bienes incluida. No tengo familia pero tengo mucha gente que es mi familia. Un día algo muy importante estará limpio. Es difícil. Pongo el cambia todo cambia. Menuda tontería. Me alivia. Respiro. Sigo desayunando.


Pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre...