Canción triste.


...Para poder llorar y dejarse estar con el asco y la tristeza.



Uno, que no te vea ninguno.

Dos, agarra el tenedor.

Tres, repite otra vez.

Cuatro, sírvete otro plato.

Cinco, la ansiedad aún no se ha ido.

Seis, ¿no puedes dejar de comer?

Siete, si alguien te pregunta, miente.

Ocho, cada día estás más gordo.

Nueve, pero mientras comes no sientes.

Diez, y volver a empezar otra vez…

El género es violencia.

Pero si lo observas despacio
también descubres que hay ternura. Ternura de género.

Ahora

cada vez que el mundo y la vida me sobrepasan

respiro, escucho, miro

y vuelvo a las historias pequeñas
a las pequeñas historias.

Es ahora. Mi cuerpo lo sabe. Llegó.

Con humildad, silencio y austeridad.

Ha llegado el momento, Claudia, Bruno,

llegó el momento de volver

de volver a morir

volver a casa.






punk.


Prefacio para mis futuras memorias.

Con 14 años ya era punk aunque yo no lo sabía. Esta foto es de un carnaval, salgo disfrazada de pija y fumando aunque yo no fumaba, estoy encima de la encimera de una cocina que desconozco apoyada en un bote de nesquik, recuerdo ligar con el chico que me gustaba de la fiesta y sólo sé que es desde esa noche que no he podido volver a beber tekila.

Transfemilistas.






Al principio era una tesis de Preciado, luego se convirtió en el patio del recreo. De uno feo, custodiado por monjas castigadoras y con gente con mote que a la salida le quitan su bocata.


La idea es escapar del insti, y hacerlo a toda costa. Aunque sea dejando atrás a las amiguis colocadas en sus propios instis, y perdiéndote el baile final y la graduación.
Que su deidad el feminismo me saque ya de allí. Nunca quise volver a las discotecas de Palencia. Y ya son demasiados dejavus.
Hay que ver qué fea suena la palabra "instituto" repetida cinco veces, y qué feo quedarse a vivir para siempre allí.
Semos anti-instituciones crónicamente institutoliadas.

Aire!

Siete(cientas) vidas.



Esta canción es una mañana soleada en Granada, son 23 años, es dolor, fuerza y rabia, son hostias, abrazos, es realidad, nuevas formas de mirar y de follar, es un "y ahora qué", todo un incierto camino por delante.

Bandas sonoras de una vida.




"Cuando me acuerdo de ti, rememoro el principio del fin..."



Bajas pasiones.


Imprevisto. Me atrevo, miro. Ausencia. Y entonces sólo soy mi propio niño oscuro. Las teorías sobre amor romántico ahora mismo no alcanzan y el impacto de ese cariño haciendo eco te empuja y te tira.

Recuerdos, duelo, letargo azul, tristeza serena y dejar a la oscuridad visitar un rato este cuerpecillo.





¿Algún día dejaré de mirarte así cuando te miro?