El mar nos ama nobinar*s





Ayer en la cama
me entraste tan adentro
de una manera
en que pareciera
como si fueras a quedarte


yo,
yo callé, no dije nada
sólo gemí y te miré a lo lejos
(también te miré mientras dormías,
más tarde)


y te confieso
una parte mía, ayer, por primer día
deseó que te quedaras.



Al despertar me dijiste
"vámonos a ver el mar"
y esa parte mía, esa, por primer día
no huyó y cogió su toalla
y el bañador de flores
y se fue
contigo


acabamos metidxs
acabamos flotando
y yo acabé creyendo y acabé
casi, sí: como confiando.




El mar es incontenible e infinito.
La playa, no.
La playa es hetero.


Y tú y yo eramos allí sólo
una escena extraña
bollomarica


de dos cuerpos que no se entienden
a la vista
de todxs aquellxs incómodxs bañistas
pero que se están entendiendo
tanto al tacto...



Entre una ola y otra
tus manos se acercan y me agarran
y me aprietas de una manera
tan concreta, cierta y significativa
que de repente y sin previo aviso
yo cojo
y me conmuevo


y a mí me da por creer
en toda la verdad
y en nada más que la verdad
y a poner los pies en el suelo


y mis pies se arraigan
y después de tus manos, vienen tus brazos
y me abrazas, y joder claro:
pues te abrazo



y es que todo se vuelve
tan de pronto y tan ingrávido...



Miro la línea azul
en este horizonte que nos acoge
y entro en un viaje
en el que, más allá de entre tus brazos
yo no sé dónde estoy
y todo esto es muy extraño


y miro alrededor y constato
que efectivamente
todo esto es muy extraño e inexplicable
para mi cerebro tan siempre alerta y tan pendiente


y creo que
lo necesitaba tanto...


Con los pies firmes en la arena
me dejo vencer y me dejo rendir
me he caído y entregado
a alguien (a ti)
lo he hecho por un momento


y creo que
lo necesitaba tanto...


Ayer en la cama
me entraste tan adentro
de una manera
en que pareciera
como si fueras a quedarte.



Ayer comprendí dos cosas:


Que el mar nos ama no-binari*s.
Y que no tengo ni idea de qué significa eso.


No prometo nada.
Pero
pasaba por aquí.


Y te quería dar las gracias.


Lo que te llaman mientras te matan importa.




Lo que te llamaron


en los vestuarios
en el patio
en la cola del baño
cuando de tan pequeñx
aprendiste lo que se siente
al quedarse sin amigxs



lo que te dijeron


la primera vez que llegaron
las malditas mariposas
y fue con quien no esperabas,
ni te contaron, ni correspondía.
Y no tuviste a quién explicarle



lo que te encontraste


cuando visitaste aquel médicx
cuando se expedió un informe
a tu nombre
cuando te miraste al espejo
y no reconociste quién allí te devolvía
una mirada triste, ausente
y algo perdida de sí misma



Lo que intento transmitirte
es que a ti, como a cualquiera
hay palabras que te han atravesado


la diferencia
es que estas tuyas, estas,
vienen desde arriba
y que un buen día te caen encima
y se quedan, se te quedan,
y que pesan
y se vuelven un poquito tú a ratos.


(O quizás y más bien, eres tú
quien se vuelve un poquito ellas)




Lo que intento transmitirte
es que las palabras importan
y más si fuiste esx quien
no cumplió, no quiso, no supo
y no ha encajado.


Que son palabras
las que te atraviesan en tu paso
por la vida
y que a veces llegan hasta en tu paso
hacia ese otro lado
al que por aquí llamamos muerte.



Que lo que te insisto
es
que lo que te llaman
mientras te matan
es muy importante.


Y que si un día no vuelves
que ojalá yo me entere
quién fue y cómo.



Y que cuentes conmigo
porque yo, esa palabra
que tan contra ti se volvió tan tuya
yo,
de esa palabra no me olvido y te la recojo
y la pintaré en absolutamente cada sitio
donde tú pasabas
para comprar los lunes


y por donde cada lunes, tú,
en un mundo más justo, lindo y habitable
en uno que no dé tanto susto,



tú tendrías que seguir estando pasando.








Por ti Samuel, y por cada víctima diaria del fascismo.




Cuando dices amor pero no dices herida.



Cuando veas a tu boca 
llenar en excusas, discursos y debates hablando de "amor"
sin preguntarte, si has sabido parar
y abrir los ojos a la herida
de la que no hablas.


Porque claro, no,
hablar de herida ni mola ni llena.



En un debate sociopolítico
está mal visto,
nadie madrugó ni vino ni pidió el micro para exponer la herida.

...Pero porque sí, ahí sí.

Dejemos la sala de actos. Salgamos un momento. Allí afuera.


Y ahí hablemos de amor.
Hablemos de vulnerabilidad.
Hablemos de intimidad.
Y ahí sentémonos, en cualquier acera.
Porque ahí sí nos podremos encontrar

Y mirémonos.
Y ahí hablemos de un nosotrxs.
Convoquemos al trauma, al núcleo, al nudo
que por detrás de tanta palabrería humana
por encima de nuestras posibilidades
en cada cuerpo sintiente se despliega.


Y ahí sí. Hablemos de la entrega
de la que
y si finalmente, nos inmolamos y apostamos por amarnos
nuestra decisión, tan personal, como política
conlleva.






*En lo que lleva de mes,
se han denunciado 15 agresiones
y se ha producido un asesinato de odio
a las personas lgtbiq.


Entre esta guerra de muerte
alguien tenía que írsele un poco la castaña
y pararse y dedicar un rato a escribir
sobre el amor.


Esta vez ser yo esa persona me parece bien.