“El amor que viene”

(Sobre el amor después del amor)



“Ex”
yo no te quería ex.

Esta vez,
por primera vez para lxs dos,
no fue nuestra elección romper.

“Ex”.
Me negaba a ver, en ti, mi ex.

Soñamos con que podíamos hacer algo distinto

como prometimos

esta vez, por primera vez,
para lxs dos.
no fue una opción romper.

No fue una opción
y yo...

para lograr no romper contigo,
por el camino,
sí que tuve que romperme un poquito yo.

Mi ex.

No, cualquier otra cosa sí.
Pero no, mi ex NO.

Y tuve que fingir, muchos días.
Y tuve que olvidar, muchas noches.
Y tuve que hacer un “como si”
a cientos de cosas que dolían

hacer, como si la herida cerraba
mientras me preguntaba si acaso la sentiría
así de abierta para siempre.

Fue cuestión de Fe? Yo que sé.

“Mi ex”...

Me pregunté

si el camino del dejarte ir, sin dejarte
sería el de alejarme de mí mismx para lograr ese retenerte sin soltarte
si ese camino terminaría y,
peor: cómo y dónde terminaría(mos)
al hacerlo
lxs dos.

No hay referentes.

Y luché y luché
por no ser yo tu puto ex.

Y tú te me aparecías, y yo no sabía
si aún eras tú o era ya una sombra
a quien veía
y te apretaba fuerte por las noches
en silencio
mientras tú dormías
y aunque sí que reconocía tu cuerpo
no eras ese tú, ni era ese cuerpo
el que creía ver

a veces creí que me volvía locx
que se me iba la chaveta en esta aventura imaginaria
no sabía si deliraba, pensaba que me perdía

(que no, no hay referentes, joder)

y después de años
de tantos pasos dados
miro hacia atrás, con el alivio
al fin
de quien ya puede confiar
de quien no va a retroceder

“Mi ex”, perdona que me ría

ha sido tan difícil, mi vida
hacer un duelo mirándonos tan transparentes,
tan vulnerables, tan de frente
separar tanta parte de nuestros andares continuando agarradxs de la mano

ha sido tan importante, amor mío
descubrir el que por fin hay un día en que despiertas
y
que este amor nuestro descansa
mientras descansas con otra
(y descanso con otrxs yo también)

y

que ha dejado paso
a un sentimiento valiente, profundo,
vivo.

He dejado de necesitar de ese ideal
que puse en ti, monógamx novix míx
para dejar paso al amar
a la precisa persona
que he sido testigo
la que delante mío
has llegado a ser.

Cariño.

El amor después del amor
llega, gracias a ti y a mí.

Hemos llegado hasta aquí.

Rompimos con el “romper”
conseguimos lograr reírnos
del más inquebrantable decreto divino
evitar hacer del amor ese estropicio
desesperanzador y capitalista

y dejar esta huella inscrita
tan íntima y tan política
para que otrxs la recojan
y ojalá nunca más se repita

“...Es que verás. Es que es mi ex”


Escrito en el 20 de noviembre.



Hoy. Día internacional de la memoria trans.


Leo las palabras “memoria” y “trans” encontradas en el mismo golpe expresivo, y, eso me sucede: que me golpea algo.


¿Cuál es el golpe? Me digo.


El golpe es que, si algo nos arrebatan, es memoria.


El golpe es que no estamos. Nos han eliminado, es que nos seguís eliminando.


El golpe es que no estuvimos en los campos de la Alemania nazi, no estuvimos en los gulags, no estuvimos en las filas de fusiladxs ni estamos en los hoyos que aún nadie abre y reclama. No estamos en cada guerra fría. No estamos en las civilizaciones arrasadas por lxs blancxs.


Ése es el golpe.


No estamos. No estamos en vuestras historias cisheteros rancias, no estamos en vuestros relatos, en vuestras poesías, no estamos en vuestras películas más que para haceros llorar y no estamos en vuestras fantasías más que para haceros correros.


No existimos. No existimos en vuestras cenas de nochevieja. En vuestras bodas, vuestras reuniones de empresa, vuestras presentaciones sociales. No existimos en los vestuarios, los baños, los probadores, los cambiadores, las leyes, las teorías, los bailes, las salas de espera, la camilla médica, la mesa de lx psicóloga, la receta farmacéutica.


Ése es el golpe.


El golpe es cuando a veces no tenemos nada que recordar, porque nos estáis olvidando. Nos obligáis a olvidarnos. Nos borráis y se nos olvida que lo estáis haciendo. Porque aunque no estamos, seguimos entre vosotrxs y seguimos viviendo, nuestras vidas lo más tranquilas que logramos conseguir tener al final. Y eso, lograr eso, ya es una gran, gran victoria, creedlo.


Transitar es un proceso personal que requiere, de por sí, luchar día a día por una memoria. Por no olvidar, porque no quiero olvidar mi nombre, mi pasado.


No quiero olvidar cómo me llamaban cuando me gritaban a lo lejos, la ropa que me compraron y que tanta ilusión me hacía cuando llegaron las rebajas. No quiero olvidar el corte de pelo al que me acostumbraron, los códigos a los que me acostumbraron, no quiero jamás olvidar quién me dijeron que yo era.


Porque soy yo, fui yo, seguiré siendo tan irremediablemente yo hasta el día que me muera.


Y ese día que suceda solo pido que no me borren de la memoria. De que esto fue así, de que la vida también fue así, que puede ser así y que lo será para siempre mientras quede quien resista a este golpe.


“Memoria” trans. Aquí queda hecha a mi manera.




Canciones para espantar el miedo.





Repite conmigo. Saltemos a la cuerda.

Uve a cé i o.
Nada por aquí, nada por allá.

Nada.
Y nado, nado, nado, nado... y
glup glup

y Nada.

Repite conmigo. Saltemos al vacío.

Uve a cé i o.
Nada por delante, nada por detrás.

Nada de lo que creíste. Nada de lo que había.
Creíste. Había. Y ahora, ya nada.

Nada de Nada.

Uve a cé i o.
El mayor peligro.

Uve a cé i o.
Tu peor enemigo.

Todo era eso.
NADA más que eso.

...Era nada.




Mantras pre-navideños.



Sea como sea.
Tú ya no vas a volver allí.


Aquello, aquello: ya fue.
Tú sabes
que no vas a volver allí
te dices
y mientras tus manos
y tu vientre y tu pelo y tu pecho
tan distintos 
lo escuchan y lo dicen también contigo. 


Te lo juro y te lo advierto.


Estás a salvo.
Niña, niño, niñe. 
Lo lograste.


Por tus muertxs y tus propias muertes. 


Que no. Que allí
ya te digo yo 
que allí tú ya no vuelves.




Al final.



Al final.


Me tomo la vida tan en serio y tan deprisa
que no queda sitio para pararme y ordenar.

Todo lo que me doy cuenta
todo lo que debería decir.

(Este andar debiendo decir porque
siempre se lo ando debiendo a alguien
al final)

Y por ello
al final.
Sale el poema breve.

Al final.

Ni yo tan monógamx
ni tú tan cis
ni quererse cuesta tanto como dijeron
ni sé si la muerte mereció nunca tan poco la pena como ahora mismo

en este mismo aquí contigo.

Sí sé
que cada vez que te pienso se me hace
esta ciudad un poco menos monstruosa y grande
y se me hace la soledad y el ombligo egoico un poco más pequeño.

Igual, el amor al final era algo como esto.

Quién sabe.
Al final.